domingo, 15 de enero de 2012
Mi trabajo es contarlo...
No me froto las manos con un asesinato, ni disfruto en un robo. Me horroriza que un niño pueda estar desaparecido, odio los accidentes de tráfico y me indigna asistir a un desahucio.
Pero mi trabajo es contarlo.
A mí también me da miedo si tiembla la tierra y me duele ver el fuego en las montañas, la lluvia que inunda ciudades a mí también me moja, y si suben los impuestos, también yo los pago...
Pero mi trabajo es contarlo.
Si veo una persona llorando yo también le ofrezco mi mano y si hay un herido en el suelo yo también lo levanto. Si están hundidos siempre llevo conmigo palabras de ánimo; si están cabreados, intento calmarlos. A veces puedo ayudarlos, a veces no puedo salvarlos...
Pero mi trabajo... sigue siendo contarlo.
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