viernes, 5 de abril de 2013

Asesinos normales

Después de 11 años en este trabajo me han caído unos cuantos asesinatos... y me he dado cuenta de que se ven dos tipos de asesinos: los de "era un tío normal" y los de "esto se veía venir".

Los de era un tío normal son mayoría sin duda. Ese tipo que no solía ir con un cuchillo en la mano a desayunar, cómo va a ser capaz de apuñalar? Qué bien se esconde la muerte en las garras de la normalidad.

Los de se veía venir son menos, pero más polémicos. Se podía evitar, por Dios! Se esconde tan mal la muerte bajo las faldas de lo extraordinario.

Después de 11 años en este trabajo me han caído unos cuantos asesinatos... y me he dado cuenta de que en realidad solo hay un tipo de asesinos... Los que matan... y ni son normales ni, por desgracia, se les ve venir nunca.

domingo, 31 de marzo de 2013

Los números y los periodistas

A los periodistas se nos da bien juntar letras, pero somos extremadamente torpes con las cifras. En nombre del periodismo redondeamos cantidades a nuestro gusto, modificamos el tiempo sin piedad o sencillamente lo eliminamos del texto.

a) Hace tan solo unos minutos.
En periodismo todo ocurre siempre hace tan solo unos minutos (ya sean 5 ó 500... siguen unos siendo minutos).

b) Redondeando euros
Dicen que los periodistas nacen sabiendo que...
  • De 1 a 1,3 es ... más de 1
  • De 1,3 a 1,7 es ... alrededor de 1 y medio
  • De 1,3 a 2 es ... casi 2
c) Las decenas, los centenares y los miles
Esas palabra mágicas que quieren decir todo y nada:
  • Decenas: 10 ó 100
  • Centenares: 100 ó 1.000
  • Miles: llega hasta el infinito

d) La regla de los 100 años.
Todo buen periodista sabe que la Historia se divide en dos etapas:
  • todo aquello que ocurrió hace menos de 100 años
  • todo aquello que ocurrió hace más de 100 años

PD:
Tendrá decenas de errores porque lo he escrito hace tan solo unos minutos y hacía más de 100 años que no escribía en el blog ;)

viernes, 25 de enero de 2013

Amor de periodista

El periodismo es una novia desagradecida, una pareja caprichosa y cruel... una relación perdida donde siempre te toca perder. Regálale horas de esfuerzo; te devolverá un solo minuto de placer; dedícale todas las palabras del universo, oirá solo tres.

El periodismo es un novio egoísta, un marido infiel... un esposo que cambia cada día de periodista y no le importa con quien. Demuéstrale que eres único, te demostrará que como tú hay otros cien.

El periodismo es ese amor incondicional, ingrato y condenado a tener un final marcado. Si le entregas parte de tu vida, lo único que consigues es perder parte de tu vida.

No corren buenos tiempos para estar enamorado de un corazón parado.

jueves, 10 de enero de 2013

Pintaba casas...

A dos horas de camino, buscando Adamuz en el mapa. El GPS ya no me funciona, si alguna vez me funcionaba. Hay un desahucio, me dicen, y voy tomando notas en el coche. Francisca, José, 78 y 80 años. Los echan de su casa.

Al llegar se habían terrminado los gritos; los insultos y las amenazas ya no estaban; la Guardia Civil había hecho su trabajo, los vecinos se fueron... y a Francisca y a José los encontramos en casa de su nieto lejos del jaleo de la mañana.

El salón está lleno de cuadros. Los pinta mi abuela, dice Antonio. Francisca usa colores fuertes y lagos grandes para paisajes de ensueño y en todos hay una casa ¿Siempre una casa Francisca? Casi siempre, escondida entre montañas, junto al agua, en la nieve... porque su sueño siempre fue tener una casa, dice el día en el que le quitan la suya.

Nos volvemos a casa. En todas las noticias veo los gritos, los insultos y amenazas; veo a los vecinos y a la Guardia Civil haciendo su trabajo, veo a Francisca y a José saliendo de su casa... Pero nadie se ha fijado en esos cuadros que pintaba la desahuciada... siempre llenos de sueños, siempre llenos de casas.

martes, 8 de enero de 2013

Hoy tengo miedo

Me han disparado en Caracas. Me han detenido en Marruecos. En el Sáhara me salté los controles. En Argelia me colé sin pasaporte. He sentido temblar la tierra en Alhucemas al lado de ochocientos muertos. En Canarias fui testigo de casi 100 entierros. En Loule por poco me alcanza el fuego, en Écija estuve con el agua hasta el cuello. En Oujda me apedrearon, en Jaén recuerdo que me agredieron y en Almería me amenazaron con el primer reportaje que me pidieron.

He visto la muerte tantas veces, he visto tanta sangre por el suelo. Un craneo abierto entre las rocas de Melilla, tres cuerpos en Jerez combatiendo con el viento... accidentes, disparos, apuñalamientos... He visto todo tipo de heridas, he oído todo tipo de lamentos... El dolor tiene tantas caras como yo recuerdos.

Y he temblado y me he preocupado y he sentido cómo todo se iba al carajo... pero nunca he sentido tanto miedo como ahora viendo que la profesión se nos va de las manos.