jueves, 10 de enero de 2013

Pintaba casas...

A dos horas de camino, buscando Adamuz en el mapa. El GPS ya no me funciona, si alguna vez me funcionaba. Hay un desahucio, me dicen, y voy tomando notas en el coche. Francisca, José, 78 y 80 años. Los echan de su casa.

Al llegar se habían terrminado los gritos; los insultos y las amenazas ya no estaban; la Guardia Civil había hecho su trabajo, los vecinos se fueron... y a Francisca y a José los encontramos en casa de su nieto lejos del jaleo de la mañana.

El salón está lleno de cuadros. Los pinta mi abuela, dice Antonio. Francisca usa colores fuertes y lagos grandes para paisajes de ensueño y en todos hay una casa ¿Siempre una casa Francisca? Casi siempre, escondida entre montañas, junto al agua, en la nieve... porque su sueño siempre fue tener una casa, dice el día en el que le quitan la suya.

Nos volvemos a casa. En todas las noticias veo los gritos, los insultos y amenazas; veo a los vecinos y a la Guardia Civil haciendo su trabajo, veo a Francisca y a José saliendo de su casa... Pero nadie se ha fijado en esos cuadros que pintaba la desahuciada... siempre llenos de sueños, siempre llenos de casas.

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