lunes, 5 de septiembre de 2011

10 errores que Caperucita Roja habría cometido si fuera periodista


1. No llevar un GPS.

2. Llevarse su propia comida cuando el convenio dice claramente que la empresa debe pagársela.

3. No contrastar fuentes. Debió preguntarle a más lobos.

4. Perder tiempo recogiendo flores.


5. Insinuarle al entrevistado que tiene las orejas demasiado grandes...

6. ... además las preguntas son todas muy parecidas, falta variedad y profundizar.

7. No darse cuenta de que el entrevistado no era quien decía ser.

8. No hay fotos del intento de agresión del lobo feroz. Seguro que no llevó la cámara.

9. No cerrar con el leñador una entrevista para el día siguiente.

10. Y, por el amor de Dios, ¿qué periodista va a trabajar con una capa roja?

¿Por qué lo llaman problemas técnicos cuando son cosas del directo?

Los "problemas técnicos" y las "cosas del directo" sirven para lo mismo, justificar una cagada. Sin embargo aunque compartan un mismo fin no deben utilizarse por igual. Es necesario aprender cuando usar una u otra excusa si no queremos quedar aún peor de lo que ya estemos.

He aquí unos ejemplos de situaciones habituales acompañado de la excusa adecuada.


a) Un tío en pelotas aparece detrás de nosotros en mitad de un directo diciendo que Hitler está vivo.
En este caso usaremos "cosas del directo". Si empleáramos la expresión "problemas técnicos" la gente podría llegar a la conclusión de que el loco en pelotas es nuestro cámara.

b) Te dejan el retorno puesto durante el directo y empiezas a hablar como Dustin Hoffman en Rainman.
Bien, en esta ocasión es más adecuado utilizar "problemas técnicos". Si el retorno continua puedes decir también "prooooobleeeemaas téeeeeecniiiicos, joder".

Sin embargo no siempre es tan sencillo. A veces hay una conjunción de "problemas técnicos" y "cosas del directo" que puede llevarnos a confusión. Veámos un ejemplo real.

c) En un botellón por la noche un borracho te apaga el foco mientras estás en directo (me pasó en Sevilla)
Al entrar en juego el foco podríamos hablar de "problemas técnicos", sin embargo también contamos con la presencia de un borracho lo que nos permitiría hacer uso de la expresión "cosas del directo". En estos casos yo recomiendo hacer lo siguiente:

1. Usar una mezcla de ambas "problemas del directo" o "cosas técnicas"
2. Esperar a que el directo termine
3. Cagarse en la ... del niñato.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Pisar las noticias: el vídeo de la Madrugá

Casi desde que llegué a Sevilla hay un vídeo que hago todos los años y sin embargo nunca lo he grabado: la Madrugá. Después de horas y horas pateando las calles por huecos imposibles, entre empujones y con miles de personas a tu alrededor, quien se encarga de grabarlo no suele editarlo pues descansa al día siguiente... Y ahí entro yo.

Montar este vídeo se ha convertido en mi particular tradición de Semana Santa y lo cierto es que me gusta. Es sencillo lucirse con este reportaje y más aún con las espectaculares imágenes que siempre nos regala Julio, cuya tradición, al revés que la mía, es la de grabarlo todos los años.

Llevaba cuatro años seguidos editando este vídeo y nunca había asistido a la Madrugá de Sevilla hasta que el año pasado decidí ir y quizás fue por eso, pero el vídeo por fin respiraba de otra forma. Es imposible escribir lo mismo sin salir de la redacción. Para sentirlas... hay que pisar las noticias.

¿Estudias periodismo? Ponte a locutar...

Una vez que empiezas a trabajar tendrán paciencia con tu forma de escribir... te corrigen, te ayudan o símplemente te cambian de cabo a rabo el texto. Te perdonarán las faltas de ortografía (no deberían) que se te escapen... sin querer, claro. De golpes y caídas terminarás defendiéndote en la calle... pero ahí también hay tiempo para aprender. Los primeros directos, invadido por los nervios, no te preocupes, lo entenderán. Pero la voz es una lección que hay que llevar aprendida...

Ni la radio ni la televisión tienen tiempo para enseñar a locutar a un periodista y será difícil que te contraten sin saber hacerlo. Si hay algo que tengo claro es que el tiempo que dediqué a aprender doblaje y locución (y aquí me tengo que acordar de Emilia Domínguez) valió más que muchas asignaturas que estudié y me ha abierto más puertas que los libros de Mauro Wolf o las teorías de Lazarsfeld...

Yo no tuve una sola asignatura en la carrera sobre locución y sin embargo me aprendí de memoria la historia de la radio. Sé que hoy en día en algunas facultades sí hay clases de locución y me alegra saberlo porque ahí es donde se debería aprender, no solo en las prácticas. No se puede formar albañiles con carreras de arquitectura... Está bien, está genial... pero también hay que ponerles cemento en las manos, ladrillos a la espalda y enseñarles a cavar.... y a los periodistas también ¿Estudias periodismo? No pierdas tiempo, ponte a locutar...

jueves, 1 de septiembre de 2011

¿Y si Bécquer, Lorca, Quevedo... fueran periodistas?

Será de tanto escribir o de tantas historias contadas.... lo cierto es que no son pocos los periodistas que acaban de escritores. Pero, ¿y si el camino habitual fuera justo el contrario? Escritores que con el tiempo y la madurez acabaran convirtiéndose en periodistas. Es una locura, quizás una atrevimiento símplemente pensarlo, pero puestos a soñar así sería mi redacción favorita:

A Antonio Machado le entregaría la sección de Nacional para que su pluma, pistola de capitán, disparara contra el silencio, para que abriera caminos por los que caminar, para que despertara a la España que bosteza y acurrucara al españolito que despierta.

Miguel Hernández escribiría las páginas de Economía para levantar a los trabajadores y cortar las manos felinas, para devolver la lucha y el sudor a las portadas.

Lorca dirigiría la sección de Sucesos y no habría armas blancas, habría puñales, vidrios clavados en las lenguas de los que hablan y arena en los ojos de los testigos, habría lunas y hogueras en los titulares y sábanas blancas en las entradillas.

Pérez Galdós sería corresponsal de guerra... nunca empotrado, siempre por libre, anotando cada paso de cada ejército, describiendo hasta el color de las huellas al pasar. Habría que darle diez páginas, seguro... pero serían diez páginas de Historia para recordar.
  
Habría una sección sin duda de Campo para que Delibes describiera la vida más allá de la ciudad, para que destronara la sociedad urbana y pusiera en titulares ramas y ríos donde viven las noticias entre motes y buitres.

Las páginas de Deportes caerían en la pluma sin escrúpulos de Quevedo para que retorciera los millonarios contratos hasta el ridículo, para que hasta los árbitros le temieran y que no se salvaran de su sátira ni los peinados que rematan de cabeza.

Los Clasificados estarían bajo la supervisión de Bécquer y serían siempre en verso, sin precios, románticos pisos de alquiler que rimarían con sensuales coches de segunda mano.

Alberti dibujaría los Pasatiempos, laberintos de sal y espuma, sopas de letras que galopan sobre el mar entre el sol y la luna.

Y la pregunta sería... en esta redacción ¿a quién ponemos en Cultura?

Camino de Córdoba...

A 120 km/h en la autovía voy camino de Córdoba pensando en una familia que no conozco y que me espera. Me imagino mil maneras distintas de hacer un vídeo sobre un edificio viejo, desgastado, poblado de grietas abandonadas, sobre una renta antigua que quiere modernizarse y sobre un casero, otro casero, seguramente pensando en sacar más dinero del que saca.

Encarnación me espera ansiosa y ni siquiera me conoce. Se imaginará mil maneras de contarme su historia que es la historia de una vida entera en una casa de la que les quieren echar. Agobiada porque nadie les escucha, porque nadie les hace caso, porque nadie les ayuda.

Somos los oídos de la rabia, el buzón de sugerencias de los olvidados, el último recurso antes de tirar la toalla. No está mal recordarlo para animarse el primer día después de las vacaciones.


martes, 30 de agosto de 2011

Vacaciones 10 años después

Ahora que se termina agosto me acuerdo de mis primeras vacaciones trabajando como periodista. Casi me da vergüenza admitirlo pero aquel final de agosto de hace 10 años yo tenía ganas de regresar al trabajo, de volver a ponerme manos a la obra, de escribir de nuevo, grabar, montar, contar... Después de tanto tiempo soñando con ser periodista se me hacían largas aquellas vacaciones...

Qué lejos quedan de esas ansias estas ganas de fuga que ahora siento. Necesito un par de días más, o quizás otro mes. Y me pregunto si habré perdido la ilusión en alguna playa del camino, si el viento de levante se ha llevado mar adentro mi vocación...

De repente miro a mi alrededor en este Cabo de Gata que siempre me visita en agosto y bajo todas las sombrillas encuentro la misma pereza por volver al trabajo... Y pienso: quizás no me he vuelto menos periodista, quizás me he hecho más humano.