jueves, 1 de septiembre de 2011

Camino de Córdoba...

A 120 km/h en la autovía voy camino de Córdoba pensando en una familia que no conozco y que me espera. Me imagino mil maneras distintas de hacer un vídeo sobre un edificio viejo, desgastado, poblado de grietas abandonadas, sobre una renta antigua que quiere modernizarse y sobre un casero, otro casero, seguramente pensando en sacar más dinero del que saca.

Encarnación me espera ansiosa y ni siquiera me conoce. Se imaginará mil maneras de contarme su historia que es la historia de una vida entera en una casa de la que les quieren echar. Agobiada porque nadie les escucha, porque nadie les hace caso, porque nadie les ayuda.

Somos los oídos de la rabia, el buzón de sugerencias de los olvidados, el último recurso antes de tirar la toalla. No está mal recordarlo para animarse el primer día después de las vacaciones.


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