Ahora que se termina agosto me acuerdo de mis primeras vacaciones trabajando como periodista. Casi me da vergüenza admitirlo pero aquel final de agosto de hace 10 años yo tenía ganas de regresar al trabajo, de volver a ponerme manos a la obra, de escribir de nuevo, grabar, montar, contar... Después de tanto tiempo soñando con ser periodista se me hacían largas aquellas vacaciones...
Qué lejos quedan de esas ansias estas ganas de fuga que ahora siento. Necesito un par de días más, o quizás otro mes. Y me pregunto si habré perdido la ilusión en alguna playa del camino, si el viento de levante se ha llevado mar adentro mi vocación...
De repente miro a mi alrededor en este Cabo de Gata que siempre me visita en agosto y bajo todas las sombrillas encuentro la misma pereza por volver al trabajo... Y pienso: quizás no me he vuelto menos periodista, quizás me he hecho más humano.
Cuando uno lleva en la sangre esta profesión las vacaciones te hacen más humano, pero en el primer total, en el primer juicio o incendio, seguirás siendo el mismo humano pero con una ilusión innata por algo que haces muy bien.Lo siento y bienvenido.
ResponderEliminarUn abrazo Javi.
David.
¿Por qué acabamos todos hundidos en el hastío y preguntándonos por qué elegimos esto, y cuándo cambiaremos a una forma de vida mejor... y al mismo tiempo, enganchados a la profesión otra vez con cada nuevo tema interesante?
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