Un día un amigo de mi madre le dijo: "¿Tu hijo trabaja en la tele?". A lo que mi madre con desacertado orgullo le contestó: "Sí, en Antena 5". Cuando me lo contó le corregí: "Mamá, es Telecinco" y ella me respondió: "Ah, ¿y no es lo mismo?".
Sirva este breve episodio para ilustrar una teoría que me ronda la cabeza desde hace tiempo: los periodistas somos como los chinos, para la gente todos los periodistas somos iguales... Pero ese no es el único tópico (con cariño) que compartimos:
1. La gente no nos sabe diferenciar, creen que todos somos lo mismo y los mismos. Radio, prensa escrita, televisiones, programas, informativos, Antena, Telecinco... todo se resume en dos posibilidades: Callejeros o Sálvame.
2. Trabajamos como chinos... sin horarios y con total disponibilidad.
3. Somos un montón, cada vez más y empieza a haber superpoblación de periodistas.
4. En China se controla la natalidad en general. Aquí en general se controlan las familias y por su bien intentan no tener más de un hijo periodista*.
*Al segundo lo entregan directamente a las autoridades.
5. Por supuesto solemos comer a diario en el trabajo.
6. Quizás no seamos
amarillos, pero no nos falta cierto tono de amarillismo.
7. A veces pienso que hablamos en chino porque no nos entiende nadie... Damos una noticia y cada cual la interpreta como le da la gana.
8. Lo de los ojos achinados también lo compartimos...
solo hace falta ver un directo en Sevilla a las 3 de la tarde con el sol de cara.
9. Nuestro trabajo, reconozcámoslo, cada día se parece más a un capítulo de "Humor Amarillo".
10. Y por supuesto siempre llevamos una cámara encima.
-¡Pero esos son los japoneses!
-Como decía mi madre... Ah, ¿y no es lo mismo?