No podía ser una avenida,
porque las avenidas tienen dos direcciones
y en una ya nos perdemos;
no podía ser una plaza,
porque las plazas son paz y tranquilidad
y de eso no sabemos.
Si fuera un paseo,
no sería para nosotros;
si fuera un pasaje,
se nos quedaría corto.
Podía haber sido una calle,
pero tendría que ser sin salida.
A lo mejor nos hubiera valido
con cualquier esquina,
pero Cádiz la bella es generosa,
y nos ha dedicado una glorieta...
Quizás tenga razón...
...nos pasamos la vida dando vueltas.
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